Iniciar sesión. Registrarse
OBRAS DEL MISMO AUTOR
Últimos relatos publicados
- A LA ESPERA
- SILENCIO ABSOLUTO
- LA LLAMADA
- SIN MIEDO A PERDER
- INVENTARIO (vida y muerte de Jesucristo)
- ¿PREMONICIÓN?
- LA CIMA DEL MUNDO
- SIMPLEMENTE... GRACIAS (carta al lector)
- EL NONO
- MENSAJE A LOS OTROS
- RECUERDOS
- SABIDURÍA INCONSCIENTE
- TODOS LLEVAMOS UN MONSTRUO DENTRO
- CARTA A MARTA
- EL ASESINO SILENCIOSO
- NO ES NADA, SÓLO MI AMOR (mensaje en una botella)
- TAXI 164
- ALLÍ, ARRIBA, LEJOS, EN MI ÁRBOL
- SI HOY FUERA SIEMPRE (Carta a un amigo)
- EL AROMO Y EL ALCANFOR
Relatos más valorados
- CARTA A MIS PADRES
- LLEGASTE Y EL SOL ROMPIÓ LAS NUBES)...
- A MEDIA TARDE
- OTRA NOCHE SIN TI
- PERDIDOS Y PROFANOS)...
- CUELLO BLANCO
- TRES SEGUNDOS
- COMPRÉ UNA VACA LECHERA...
- VUDÚ
- UNA LUZ EN LA OSCURIDAD
- EL ESPEJO
- LOS ÁNGELES EXISTEN
- DESDE LA NADA
- AQUELLA MISTERIOSA FLOR
- LA PUERTA
- SER ESPECIAL.... (carta breve)
- EL CHINO, GRAN AMIGO MÍO
- MUJER DE ESPUMA
- LA LEYENDA DE OXAR
- UNA NUEVA VIDA
- LAS BOLSITAS
- EXTRAÑO
- EL UMBRAL
- EL RUMOR DEL CAMPO ME LLEGA VESTIDO CON AMAPOLAS
- CONFIDENCIAS
- TORTURA
- MONÓLOGO DE UN ESTÚPIDO
- EL CASERÓN
- SUS OJOS QUE SON LOS MÍOS
- ÁNGEL DE SANGRE IMPURA
- QUÉ HACEN AFUERA
- UN MINUTO
- INVENTARIO (vida y muerte de Jesucristo)
- CARTA DE UN FANTASMA
- UN ALIENTO DE ESPERANZA
- QUÉ DIFÍCIL ES ACERTAR
- TARDE MELANCÓLICA
- ELLA
- CUANDO EL TIEMPO SE ACABA
- "ONDA VITAL" (un relato de 1.184 palabras)
- ALMAS GEMELAS
- LA BABOSA Y EL COLIBRÍ
- EL SOLDADO ENAMORADO DE LA PRIMAVERA DE PRAGA
- LA FIESTA
- SIN MIEDO A PERDER
- ¿POR QUÉ?
- NOCHE DE VERANO
- BLANCA OSCURIDAD
- LA BÚSQUEDA
- SEPTIEMBRE ESTRELLADO
Si te gusta leer, te sorprenderá el contenido de esta web
| ¿POR QUÉ? |
|
|
| Cuentos breves |
| Escrito por Javier (adm.) |
|
- Por favor, camarero, póngame un gin-tonic, a ser posible cargado, que hoy necesito reconstruirme. - Amigo, así andamos todos. -Le dijo un sediento que se hallaba a su lado- - Yo suelo ser feliz, tengo más de lo que merezco, pero hoy me pesa el alma. - ¿Mal de amores? - Hace tiempo que no siento ese mal, en su día sí, pero me he acostumbrado a su ausencia, me he acostumbrado a no ver brillar para mí esos ojos negros. Casi todas las noches salgo a tomar algo, ya es un hábito, una costumbre, una manía. Será que me he habituado a dormir acompañado, y suelo ligar cada noche que salgo, no siempre con una mujer hermosa, pero algo es algo. - ¡Qué envidia me das, amigo! Yo todas las noches tengo que dormir con la misma, menos mal que de vez en cuando echo una canita al aire, porque cuidado que es aburrido tener siempre a la misma payasa en la cama. A veces la pego, no es que ella haga nada, pero así me desahogo. No creas que soy un monstruo, no le dejo marcas, son pequeños bofetones y alguna palabra malsonante, sólo eso, ya está acostumbrada. - No me tengas envidia. - Sí te la tengo, y motivos tengo para tenerla. - ¡Qué extraño es el destino! - ¿Por qué dices eso? - ¿No me conoces, verdad? - No. - Yo a ti sí. Y da la casualidad que yo también te envidio, pero yo con más motivos. - ¿Y eso? - Porque tú fuiste quien se acabó llevando a la chica, porque ella era mi niña, mi adorada niña, aquella a la que quería con toda mi alma y todo mi corazón, porque fuiste quien me robó sus ojos negros. - Te la regalo, colega, me harías un gran favor si me la quitaras. - Ya es tarde, demasiado tarde, ella prefirió no estar nunca conmigo, ella prefirió ser sólo amigos.Hace un instante todavía la quería, hace un instante hubiera sido capaz, aún, de matar o morir por ella, pero ya no, ahora que sé a qué tipo eligió para andar su camino, ahora que sé que la engañan, que la pegan, que la insultan, ya no me apetece quererla, porque no quiero querer a alguien que ha caído tan bajo. - Sin hostilidades, colega. - Sin hostilidades, no te preocupes. Camarero, póngale otra copa a mi amigo y dígame qué le debo, qué aquí donde lo ve, este tipo me ha devuelto la vida, la vida que un día me quitó. - Son 30 euros. Dejó el dinero en la barra y se marchó, triste y alegre al mismo tiempo, triste por saber que su chica sufría, alegre por haber dejado de quererla. Al alcanzar la calle, miró hacia el firmamento y no pudo por menos de lanzar una pregunta: ¿Por qué? Nadie contestó, ni tan siquiera se la contestó él mismo. Sacó el pequeño revólver que llevaba en el bolsillo y se voló los sesos. No es que el golpe hubiera sido insoportable, es que dejó de verle significado a la vida. No entraré en tu juego, maldito hijo de puta. Esa fue la última frase que se instaló en su cerebro. Se la lanzaba a Dios, si es que éste existía, A dos manzanas de allí, unos ojos negros lloraban. La dueña de esos ojos negros estaba ya cansada, cansada de todo, de sufrir, de penar, de no valer para nada, por eso buscó en su teléfono el número de un amigo al que hacía tiempo no veía. Una vez encontrado, decidió efectuar la llamada. Mientras decenas de personas se agolpaban alrededor del hombre que se acababa de pegar un tiro, en el bolsillo de su pantalón sonaba una musiquilla, era su móvil, alguien lo llamaba, pero ya era tarde, tarde para ambos. La musiquilla sonó apenas unos segundos más, los suficientes para que Dios le mostrara al mundo que sí, que había otro que había entrado en su juego.
|
SI TE HA GUSTADO ESTA OBRA, HAZNOS UN FAVOR, VETE ARRIBA Y VOTA POR ELLA.
SI TE HA GUSTADO ESTE AUTOR A LA IZQUIERDA PUEDES VER SI TIENE MÁS OBRAS EN ESTA SECCIÓN.
TE RECUERDO QUE A LA IZQUIERDA TIENES ENLACES A LAS ÚLTIMAS OBRAS Y A LAS MÁS VALORADAS.


