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| MONÓLOGO DE UN ESTÚPIDO |
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| Cuentos breves |
| Escrito por Javier (adm.) |
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Me alegro de haber estudiado la carrera de medicina, me alegro de haberme preparado concienzudamente para poder acceder a una plaza de MIR, me alegro de haber aprovechado esos años de prácticas y me alegro de haberles sacado partido, ya que gracias a todo ello estoy aquí ocupando esta plaza de médico que tanto me llena de orgullo y esta plaza dentro de la directiva del hospital que me posiciona en este magnífico lugar del escalafón desde el que puedo pisotear a los demás. Escribo esto porque siento que mis pensamientos deben quedar plasmados en el papel, porque siento que todo lo que tengo dentro debe ser leído algún día en público. No sé, será que no soy tan fascista como creo, será que tampoco soy tan cruel como supongo, en definitiva, será que tengo conciencia. En realidad no soy feliz, pero estoy tan dentro de esta espiral de logros que no puedo abandonarla, estoy tan ungido de lujo que me siento incapaz de sacudirme violentamente para despegar de mí todas estas impurezas, en definitiva, estoy tan inmerso en la estupidez que no puedo acordarme de todos aquellos que viven con un sueldo que apenas supera los mil euros. Aunque ahora que escribo esto noto que sí me acuerdo, pero son recuerdos fatuos que se diluyen en la amarga y dolorosa realidad del mundo de las vanidades. Todo este cúmulo de palabras se debe a un hecho importante, nos hemos reunido todos los que mandamos algo en este hospital y hemos decidido que hay que congelar los sueldos de todo el personal de servicios, ya que sólo así podemos aumentar los nuestros un veinte por ciento. Callarán, claro que callarán, saben que si nos ponen las cosas difíciles podemos destrozarles, saben que podemos subcontratar a otras empresas para que realicen el trabajo que ellos tienen encomendado, un trabajo sencillo y banal, lo que no saben es que ellos son tan importantes como nosotros, lo que no saben es que quizás lo sean más. Dicen que cada uno tiene lo que se merece, tal vez sea verdad, tal vez por eso ellos son pisoteados y tal vez por eso yo tenga una cantidad de dinero acumulada que me es difícil gastar, una descomunal cantidad de dinero que es mi única pertenencia, ya que lo demás está a mi lado pero no me pertenece. Mi mujer sigue conmigo porque sólo a mi lado puede mantener el status social que tanto la enorgullece. Mis hijos vienen a verme periódicamente, pero porque necesitan de mi dinero y de mis influencias. Mis amigos muestran comprensión ante mis fallos, alegría ante mis éxitos y tristeza ante mis derrotas, pero todos esos sentimientos son fingidos, ya que mi amistad les proporciona el escudo que les protege de los ataques de los demás integrantes de la directiva. En definitiva, tal vez por eso yo no tenga nada, al menos nada importante y tal vez por eso los seres a los que quiero robar lo tengan todo, al menos todo lo que importa. Pero eso no puede ser, ellos no deben ser más felices que yo, eso es algo que me duele, me duele tanto que me rasga las entrañas. ¡Qué extraña sensación! Noto que los desprecio y a la vez los envidio, los envidio y eso me asfixia. No permitiré que acaben conmigo, hablaré con el resto de la directiva, esto hay que arreglarlo, no sólo les congelaremos el sueldo, tendremos que reducírselo, son demasiado felices para permitírselo. |
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Estúpido el que se conforma solo con lo que ofrece el poder y el dinero sin aspirar a la ternura y al cariño sincero ... Los pobres ciertamente son esos.. Gracias Javier ... una rosa y un sonoro beso