Iniciar sesión. Registrarse
OBRAS DEL MISMO AUTOR
Últimos relatos publicados
- A LA ESPERA
- SILENCIO ABSOLUTO
- LA LLAMADA
- SIN MIEDO A PERDER
- INVENTARIO (vida y muerte de Jesucristo)
- ¿PREMONICIÓN?
- LA CIMA DEL MUNDO
- SIMPLEMENTE... GRACIAS (carta al lector)
- EL NONO
- MENSAJE A LOS OTROS
- RECUERDOS
- SABIDURÍA INCONSCIENTE
- TODOS LLEVAMOS UN MONSTRUO DENTRO
- CARTA A MARTA
- EL ASESINO SILENCIOSO
- NO ES NADA, SÓLO MI AMOR (mensaje en una botella)
- TAXI 164
- ALLÍ, ARRIBA, LEJOS, EN MI ÁRBOL
- SI HOY FUERA SIEMPRE (Carta a un amigo)
- EL AROMO Y EL ALCANFOR
Relatos más valorados
- CARTA A MIS PADRES
- LLEGASTE Y EL SOL ROMPIÓ LAS NUBES)...
- A MEDIA TARDE
- OTRA NOCHE SIN TI
- PERDIDOS Y PROFANOS)...
- CUELLO BLANCO
- TRES SEGUNDOS
- COMPRÉ UNA VACA LECHERA...
- VUDÚ
- UNA LUZ EN LA OSCURIDAD
- EL ESPEJO
- LOS ÁNGELES EXISTEN
- DESDE LA NADA
- AQUELLA MISTERIOSA FLOR
- LA PUERTA
- SER ESPECIAL.... (carta breve)
- EL CHINO, GRAN AMIGO MÍO
- MUJER DE ESPUMA
- LA LEYENDA DE OXAR
- UNA NUEVA VIDA
- LAS BOLSITAS
- EXTRAÑO
- EL UMBRAL
- EL RUMOR DEL CAMPO ME LLEGA VESTIDO CON AMAPOLAS
- CONFIDENCIAS
- TORTURA
- MONÓLOGO DE UN ESTÚPIDO
- EL CASERÓN
- SUS OJOS QUE SON LOS MÍOS
- ÁNGEL DE SANGRE IMPURA
- QUÉ HACEN AFUERA
- UN MINUTO
- INVENTARIO (vida y muerte de Jesucristo)
- CARTA DE UN FANTASMA
- UN ALIENTO DE ESPERANZA
- QUÉ DIFÍCIL ES ACERTAR
- TARDE MELANCÓLICA
- ELLA
- CUANDO EL TIEMPO SE ACABA
- "ONDA VITAL" (un relato de 1.184 palabras)
- ALMAS GEMELAS
- LA BABOSA Y EL COLIBRÍ
- EL SOLDADO ENAMORADO DE LA PRIMAVERA DE PRAGA
- LA FIESTA
- SIN MIEDO A PERDER
- ¿POR QUÉ?
- NOCHE DE VERANO
- BLANCA OSCURIDAD
- LA BÚSQUEDA
- SEPTIEMBRE ESTRELLADO
Si te gusta leer, te sorprenderá el contenido de esta web
Literatura de gran calidad, múltiples autores
Literatura de gran calidad, múltiples autores
| LLEGASTE Y EL SOL ROMPIÓ LAS NUBES)... |
|
|
| Cuentos breves |
| Escrito por Lost26 |
|
Y ahí estabas... Y el mundo desapareció y el tiempo se detuvo como en una postal de amor. El cielo lloraba como es usual cuándo uno retorna al sur. Con puro vino amargo y palabras comunicadas al viento, durante mil vidas, comprendí que tu recuerdo me había tatuado sus heridas en mi cuerpo con las cuales ahora pagaba mi oportunidad de estar ahí robándote tus amaneceres .
La distancia ahora no eran fantasmas de noches eternas porque el sueño había logrado sobrevivir al dolor inmenso que causaron los inviernos de soledad.
Y estabas ahí... Y mi cuerpo en temblores se confundía con el viento gélido que celoso arremetía maldiciendo. Con mi equipaje de sueños a mi costado, me detuve para verte. No existe ni existirá más silencio que ese silencio, ni complicidad en el reflejo de nuestros ojos extasiados de alegría. En un abismo de belleza se estrellaría mi cuerpo, mientras el viento clavaba alfileres en mi piel.
La falta de aire secaba mi boca y con tu sonrisa mi corazón se volvió lágrimas. No podía avanzar porque se me nublaba la vista, y mi alma desataba tempestades frente tu imagen.
Si, estabas ahí... Y mi corazón recordó cuando rompimos de un beso miles de estrellas en la noche. Esa noche que tu cuerpo tiritaba de frío, y te abrace con tanto amor que nuestros sueños se hicieron uno, y nunca más esa infinita distancia me separó de mi razón de ser, por que entendí que nací para batallar con en el viento y el frío que te acarician.
Sí, ahí estabas... Y no fui tu encuentro..., paralizado de terror vi como tu pelo jugaba con el Kóshkil mientras tu imagen sinuosa y rostro resplandeciente disolvían y hacían nada la distancia.
Nuestras manos en comunión se fueron al encuentro de nuestros rostros, nuestros dedos disiparon las lagrimas, y el silencio siguió siendo silencio mientras a gritos nuestros corazones vaciaban las separaciones y se colmaban flores como en primavera.
Sí, ahí estábamos... Los dos en mundo propio, construido con un grito desesperado al cielo de un te amo que iba y venía atravesando nuestra historia.
Si, ahí estábamos... Su cuerpo estaba tibio y mis manos recordaban con detalle su rostro luminoso, que alumbro mi vida cada vez que se cerraban mis ojos.
Nos besamos como dos niños que por primera lo hacían... mudo de saciedad descubrí que sólo su sonrisa me faltaba para volver a creer que las hojas en otoño son amantes de la danza cadenciosa en las calles húmedas de mi alma.
Y sin dejar de besarnos, en mi boca susurro el eco de su voz diciendo... Mira... llegaste y sólo eso bastó, porque el sol rompió las nubes celoso de nuestro amor.
|
SI TE HA GUSTADO ESTA OBRA, HAZNOS UN FAVOR, VETE ARRIBA Y VOTA POR ELLA
SI TE HA GUSTADO ESTE AUTOR A LA IZQUIERDA PUEDES VER SI TIENE MÁS OBRAS EN ESTA SECCIÓN
RECUERDA QUE TIENES MÁS SECCIONES LITERARIAS
TE RECUERDO QUE A LA IZQUIERDA TIENES ENLACES A LAS ÚLTIMAS OBRAS Y A LAS MÁS VALORADAS



