top
logo

Iniciar sesión. Registrarse



IMPORTANTE

- Poner seudónimo o nombre y apellido en el apartado "nombre" ya que aparecerás así.
- Libertad de elección en el apartado "nombre de usuario".

Clasificación de sitios - ¡Inscriba el suyo!




Si te gusta leer, te sorprenderá el contenido de esta web


Inicio Cuentos Jennifer Wendolyn Lobo LA PUERTA
LA PUERTA Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 8
MaloBueno 
Cuentos breves
Escrito por Jennifer Wendolyn Lobo Guerrero Cortès   

 

Viendo hacia la puerta por donde entra esa tenue luz mortecina, esa luz que me muestra que el día se ha acabado y que de madrugada es, observo el reloj y veo ya sin sorpresa que pasan de las 3:00 am, claro pienso, una noche mÁs en vela viendo esa puerta que fue por donde partiste.

Cierro mis ojos y una película comienza a correr dentro de ellos, me veo abrazada a ti jugando en ese parque, tirados los dos en el césped platicando de mil cosas, de mi cabeza acostada en tu pecho, de tus suaves y susurrantes palabras de amor llenas de calidez que me decías al oído pero, no más... Abro los ojos de golpe y veo que el reloj ha avanzado considerablemente y tú sigues ausente.

Me ha gustado lo que he visto, intento relajarme y fijo mi mirada en esa puerta blanca rodeada con un halo de luz, ahí estas nuevamente, entrando y abrazándome por la espalda, besando mi cuello y apretándome contra ti, susurrando un te amo en todos los idiomas que hablas y puedo sentir tu sonrisa en mi mejilla, eres dulzura pura, volteo para rodearte con mis brazos y besarte mientras te digo: te amo vida mía... Ese recuerdo ha sido un duro golpe para mi estado, para mis sentimientos y siento un ligero dolor en mi pecho, tal vez sea el dolor del amor el que comienza a exteriorizarse, ¿tanto es que ya no puede estar silencioso dentro de mi?

Tanto te anhelo, tanto te deseo que no importa el estado en el que termino después de cada viaje al pasado, necesito sentirte nuevamente, me abrazo firmemente a tu almohada, y aquí estas nuevamente, recargado en la cabecera de la cama, tonteando con un libro que has comprado esta tarde. Me siento a tu lado y sonríes fingiendo no verme, me acerco a ti y te hablo quedamente al oído: tu sonrisa me encanta; dejas caer el libro a un lado y me jalas hacia ti, rodeándome por la cintura con tus cálidos y varoniles brazos y besando tierna y apasionadamente mis labios, sabemos lo que viene, me encanta este momento en el que tú y yo nos fundimos en un solo ser, en un solo sentir, en un solo respirar. Nuestra entrega, nuestro amor, nuestro deseo se junta en tan solo dos cuerpos que amándose se han encontrado y se han vuelto uno solo... Una llamada equivocada me ha hecho salir de mi sopor y maldigo mi situación ¿acaso me estaré volviendo loca por tu ausencia?

Me levanto semidesnuda al baño a mojar mi rostro, quiero salir de esto pero cada rincón de esta casa tiene un poco de ti, me encuentro cara a cara con tu aroma al ver el frasco de loción que has dejado en el estante, lo tomo entre mis manos y te huelo ahí, mmm... recuerdo este olor y me transporto a esa magnifica noche en la que me pediste que jamás me separara de tu vida, tanto tú como yo sabíamos que un papel no tiene significado alguno, pero aun así me regalaste el anillo más hermoso, hermoso no por el costo sino porque tenia nuestras iniciales gravadas, recuerdo esas palabras, esas exactas palabras: Vida mía, este anillo será el símbolo de nuestro amor, de nuestro eterno amor; mientras tomabas mi mano y lo ponías en ella, no pude mas que aferrarme a tu cuello y besarte como solo tú y yo sabíamos, solo como tú y yo podíamos... El frasco se ha resbalado por mis manos y el ruido al romperse me ha sacado de este bello sueño. ¿Si pensabas irte por qué lo hiciste así?

No puedo más con esto, la tina comienza a llenarse de agua que siento fría pero que no me molesta, recargo mi cabeza en un borde de la tina y el teléfono suena nuevamente, esa fatídica noche viene a mi mente, yo estaba en la misma tina, tomando un baño porque ese fin de semana saldríamos a algún lugar que tenías como sorpresa para nuestro primer aniversario. Recuerdo la curiosidad con la que te pregunté a dónde me llevarías y cómo me sonreíste pícaramente y dijiste: te encantará vida mía, mientras hacías una suave caricia a mi nariz al tocarla con tu dedo. Recuerdo cómo me sentía, como una niña a la que le tienen preparada una sorpresa, tenía los ojos cerrados mientras me relajaba con la tibieza del agua en la que me encontraba; el teléfono sonó sacándome de mi relajación, contesté queriendo escuchar tu voz del otro lado de la línea, pero me encontré con una fría voz que preguntaba por mi, esto no iba bien y lo dijo, sentí que caía por un agujero interminable, me levanté enseguida y salí corriendo, vistiéndome con lo primero que encontré en mi camino.... El ruido del agua al caer al piso me ha vuelto a traer a la realidad, el parpadeante botón rojo del contestador me dice que han dejado un mensaje y yo no lo he escuchado. ¿Qué mas da?

Sigo inmóvil en la tina, ya no puedo más con esto, me haces tanta falta, toda mi vida está impregnada de ti, de tu aroma, de cada cosa tuya que aún sigue en el mismo lugar desde que te fuiste, gruesas lágrimas corren por mi helado rostro, como la noche en la que mi mundo se acabó.

Ahí estoy yo sentada, en esa incomoda silla esperando a que me indiquen pasar, no puedo pensar en nada que no sea en que deseo verte, en que deseo que todo esto sea una mala broma del destino, un sujeto mal encarado sale y me indica que entre, sé que eres tú antes de verte, me acerco y estas ahí, paso mi mano por tu rostro que helado ya se encuentra, tu roja sangre mancha esa blanca camisa que te regalé esta mañana, me abrazo a tu cuerpo deseando que me devuelvas el abrazo, que me digas que es una broma, que me repitas que me amas... No, yo no puedo más, estiro la mano al suelo y mis dedos se topan con los cristales del frasco de tu loción.

Estoy recostada en la cama, en nuestra cama, viendo hacia la misma puerta ahora iluminada ya que ha despuntado el alba, hoy es mi cumpleaños y recibiré el mejor regalo desde tu partida. La blanca funda de la cama se ha llenado de la roja sangre que emana de mis venas, comienzo a sentirme débil, pero ahí estas, acabas de entrar por esa puerta, sonriente, varonil, imponente y estiras tu mano al instante en que dices: Otra vez juntos para no separarnos más vida mía.

 

 
Comentarios (1)
Una historia preciosa
1 Sábado, 24 de Diciembre de 2011 09:06
Javier (adm.)
Hay amores que trascienden más allá de la vida misma, que se hacen eternos, es tal su pureza e intensidad, que necesitan continuar a través de los tiempos. De uno de esos amores nos hablas en este magnífico cuento, Jennifer Wendolyn, y lo haces con una cadencia que roza la excelencia.

Preciosa historia.



SI TE HA GUSTADO ESTA OBRA, HAZNOS UN FAVOR, VETE ARRIBA Y VOTA POR ELLA.

SI TE HA GUSTADO ESTE AUTOR A LA IZQUIERDA PUEDES VER SI TIENE MÁS OBRAS EN ESTA SECCIÓN.





TE RECUERDO QUE A LA IZQUIERDA TIENES ENLACES A LAS ÚLTIMAS OBRAS Y A LAS MÁS VALORADAS.









bottom

Potenciado por Joomla!. Designed by: Joomla Templates, web hosting. Valid XHTML and CSS.